Poderosos decretos de una verdadera Diosa ( 1 ra Parte)



Respiramos con el aliento sintiendo como el poderoso manto de las Diosas desciende sobre nosotras y nuestro corazón radiante de luz, de mística comunión se expande, se expande, se expande.

Somos transportadas por la magia de la luz del corazón de la madre, a un espacio, a un bosque precioso, lleno de árboles que destellan luz, sus hojas son destellos radiantes, verdes esmeralda, las flores que ahí hay, son flores de cristal radiante luminosas, es el espacio donde co-crea la Diosa, donde el espíritu elemental de la tierra se vive, se siente y se percibe en su sublime grandeza, en su gran belleza, la atmósfera pura cargada de vida, nos hace sentir la poderosa vida moviéndose dentro de nosotras, sientan y absorban, donde esta nuestra consciencia está la totalidad de nuestra energía.

Todas hemos llegado a este encuentro revestidas con nuestra vestidura de luz infinitamente bellas, vamos a percibir que la que está aquí es la Diosa radiante que hemos estado visualizando, sintiendo y co-creando con ella, estos días.

Todas somos bellas, jóvenes, alegres, radiantes, sabias, justas, somos Diosas de abundancia, somos Diosas de amor, y al formar este círculo empieza a haber una conexión que activa un movimiento en espiral que se eleva a altísimas alturas dimensionales, respiramos con todo nuestro sentimiento y amor para ir activando más y más esta corriente de luz, que como un cono radiante se eleva hasta el propio corazón de la Diosa, la madre eterna, la madre divina, la madre de todos, la que fue en un principio, la que es ahora y la que será por siempre, a la que honramos y veneramos, a la que sentimos en nuestro ser, a la que nos ha hecho Diosas.
¡¡Respiren con más amor, aún más!! Desde la consciencia despierta de la Diosa que son y en nuestra íntima oración le expresamos a la madre:


¡¡Estamos aquí, tus hijas, abiertas totalmente de mente y corazón para recibir tu luz y tu bendición, tu sabia guía!! Permítenos co-crear con tu existencia el espacio de luz y vida para este planeta tierra, para esta humanidad y todos los elementos vitales que aquí se desarrollan, que la vida florezca de una manera gloriosa aquí en la tierra, que todos los úteros divinos como Diosas en este momento se unifiquen. Todas somos una formando el gran útero divino en conexión profunda con el Espíritu de la Madre divina, formamos aquí en la tierra el receptáculo sagrado, el útero que como una flor abierta esta lista a captar, a recibir y a su vez emanar la vibración trascendental del amor sublime, desde el centro de nuestra intuición, desde el centro de nuestra percepción extrasensorial captamos la vibración de la Madre que tocan nuestros seres, que desciende como la luz y nos envuelve y nos penetra en su totalidad, transmitiéndonos sus propias cualidades:

“Amadas hijas, este es el tiempo de recuperar la condición limpia y libre que las haga ser el botón florido que se abre generoso a compartir la esencia sublime que perfuma su ser, ¡Ábranse para dejar destilar su aroma de una manera suave y sublime, dulce y diáfana!, ¡Corra de nuevo el amor de la Diosa por toda la faz de la tierra perfumando la existencia de todos los seres, llevando la gracia divina a través de su sonrisa llena de resplandor divino!, ¡Caminen alegres, besando con sus pies a la madre tierra, sentes de la comunión con ella, suelten toda sensación de teu gentil caminar acaricia a la madre, y le hacen sentir que ustedes están vivamente, conscinsión, todo aquello que les cree un estado de fuerza, de choque interior!, la sublime esencia de la Diosa es suave, tersa, acaricia y con su sola presencia sana, porque Vds. son la flama de la luz, colocada en el centro de la existencia, la luz que brilla, la luz que con su suavidad prodiga calor a su entorno, caminen sueltas, seguras de que todos los seres de luz están con ustedes. Por su capacidad de captar y percibir los reinos superiores, las Esencias Maestras las han tomado como vehículo de expresión de la sabiduría eternal, sabiduría que han de compartir, que han de vivir, que han de sentir y sostener todo el tiempo mi intención solo con la presencia amorosa de su ser, cada una de ustedes será guiada en su espacio, su medio, para que expresen desde el acorde singular de su ser, la armónica celestial que estamos compartiendo con cada una. ¡Confíen, mantengan una actitud de pecho abierto, de respiración profunda, de íntimo contacto!, así estaremos emanando en Vds. toda la claridad de conciencia, el conocimiento que requieran y la fortaleza para mantenerse centradas en su sagrada misión, lleven alto, muy alto la dignidad de ser mujeres de luz, mujeres de consciencia divina, madres preciosas, seres sublimes, las flores del corazón de Dios que se colocaron aquí en la tierra para traer belleza infinita, siéntanse en esa dignidad que da la convicción de ser seres generados desde el espíritu, en conexión con ese espíritu y cooperando con el plan divino, para que esta tierra sea sanada, para que todas las limitaciones fabricadas por la mente sean borradas limpiadas y se mantenga el propósito puro de crear una humanidad constructiva, positiva, cooperativa entre todos los seres.

en particular, amadas hijas, les recomiendo a todos los niños del mundo, a esos espíritus que están llegando con tanta sabiduría y que ahora están en todas partes, necesitando madres de amor, madres de sabiduría, todos los hijos de la tierra son sus hijos, porque en este gran útero espiritual, todas hemos gestado esta humanidad, cada uno de esos hijos, son sus hijos, en cuerpo, en alma y en espíritu.

¡Abrácenlos, envuélvanlos en sus oraciones, cúbranlos con la paz de su mente, cooperen para que crezcan sanos, felices, conscientes de su luz, rieguen esa semillita que hemos puesto, la semilla de la esperanza viene de cada niño que nace, sin distinción de sus padres, sin distinción de clases, sin distinción de nacionalidad, los niños son la semilla de la esperanza de la Madre. y cooperen con todas las mujeres que están gestando, sin preguntar nunca su condición, el porque, una madre que gesta, es una esperanza viva de la madre, de que esta humanidad ha de ser salvada, siéntanla como parte de ustedes mismas en la responsabilidad sublime de llevar la gestación a feliz término, todas somos un solo útero, todas somos una sola presencia, no hay diferencias en nuestro útero, todas somos las madres de esta humanidad, todos los hijos nos pertenecen, porque nos unen el vínculo más profundo y verdadero que es el amor, el amor que sentimos por todos los seres.

¡Amen, amen y cuando crean que están amando mucho, sientan y amen más, aún más!, son capaces de amar en la totalidad, son capaces de sentir la pulsación del universo en su propia presencia, porque son Diosas de amor, Diosas que sienten, perciben, respiran al universo entero, en todos sus aspectos, en todos sus niveles, son Diosas de vida, y dondequiera que ustedes estén, la vida está siendo apoyada, la vida florece.

¡Este es su compromiso!, y les encomiendo a los hombres, para que sean las maestras que le enseñen el camino del amor, de la ternura, de la suavidad, les encomiendo a los hombres, para que retornen a la consciencia de su verdadera luz, que cesen las luchas, que cesen los juegos de poder, la competencia, que lleva a un hombre a luchar con otro hombre, a una nación a luchar a otra nación.

¡Que los patrones masculinizados de lucha, competitividad, egoísmo sean lavados! por la presencia de la Diosa que comparte con dulzura, la comprensión la cooperación, el amor mutuo entre todos los seres encarnados para el bien común.

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