Las
amistades son cosas orgánicas. Ellas viven y crecen y a veces se marchitan y
mueren. Ellas toman algo de nosotros para mantenerse y nutrirse. La negligencia
puede matar una relación tan profundamente como le pasaría a una planta de
interior.
De cierto
modo nos gusta pensar que no hay nada que pueda poner fin a una verdadera
amistad. A esto lo llamamos amor incondicional, ¿verdad? Pero en el mundo real
existen muchos venenos que pueden hundirse profunda y rápidamente en el
torrente sanguíneo de nuestras relaciones más queridas y lograr infectarlas con
toxinas letales.
En este artículo hablare de dichos venenos.
Pero
primero vamos a examinar lo que le da verdadera vida a una relación ideal
porque esto puede darnos ciertas pistas sobre cómo podemos a veces terminar
saboteando dichas relaciones.
Los cinco valores fundamentales de la Amistad
1. Intimidad
Un amigo
cercano es alguien con quien podemos abrirnos completamente, compartir nuestros
secretos más oscuros y con quien se puede hablar de cualquier cosa. Estamos
conectados a ellos a un nivel profundo. Somos almas gemelas y conocemos los
pensamientos del otro.
2. Lealtad
Todos
queremos amigos que sean fieles y dignos de confianza, sabemos que ellos
quieren lo mejor para nosotros no importa lo que pase. Cuando les decimos algo
basándonos en la confianza lo menos que nos gustaría es leer algo sobre ello en
el Facebook.
3. Confianza
Un buen
amigo es alguien en quien podemos confiar para capear tiempos difíciles. Cuando
los llamas ellos aparecen. Cuando estás cabizbajo, ellos te animan. Cuando no
sabes que hacer, ellos te lo indican. Nos gusta saber que nuestros amigos nos
cuidan la espalda y que podemos contar con ellos cuando las cosas van mal.
4. Aceptación
Tus amigos
conocen tu forma de ser y te aman de todos modos. Ellos te aceptan a pesar de
todos tus problemas de carácter y cambios de personalidad que salpican la piel
de tu alma. Ellos te aceptan con defectos y todo. No hay necesidad de fingir o
de tener secretos. Te valoran, así de simple.
5. Entendimiento
Queremos
que nuestros amigos más cercanos vean con claridad lo que somos. Queremos que
entiendan lo que nos apasiona. Queremos que ellos sepan por qué somos como
somos y lo que da sentido a nuestra vida y nos hace felices. Queremos que vean
la buena intención que hay detrás de nuestras equivocaciones.
Un pronóstico realista
Es
importante saber que no todos estos rasgos se mostrarán probablemente en todas
las relaciones. Pero todas son tremendamente importantes para una amistad
duradera en un cierto grado. Su ausencia puede forzar con el tiempo los lazos
de una amistad… o algo peor.
Confesión:
Yo todavía no estoy a la altura de todos estos valores todo el tiempo. Ten en
cuenta que nuestro objetivo en la vida es por supuesto que tomemos los pasos
necesarios para vivir y ser mejor cada día. Yo por supuesto intento conseguirlo
paso a paso y todavía me queda mucho por hacer.
Así que has
un balance de tu propia vida y determina aquellos valores que todavía necesitan
atención. Ellas pueden muy bien ser las razones del porque has perdido una
amistad.
A
continuación te presento algunos de esos venenos que pueden dañar cualquier amistad
no importa lo fuerte que creas que puede ser la misma
8 venenos que pueden dañar cualquier amistad
Hagamos una
especie de juego solo por diversión. Vamos a suponer que tú quieres utilizar un
veneno mortal para infligir un golpe letal a una de tus relaciones más cercanas
(acuérdate que solo es un juego) ¿Cómo lo harías? El siguiente es un manual de
cómo hacer para ayudarte a infligir ese golpe fatal:
Veneno No.1: Juzga y condena
Cómo
aplicarlo: Nunca esperes hasta que aparezca la evidencia, salta directamente a
las conclusiones y además comienza a partir de los peores escenarios que puedas
imaginar. Juzga muy duramente y mantente a la altura de otros irrazonables
estándares de perfección.
Nunca
toleres los errores o las debilidades de carácter o los defectos de
personalidad. Regaña y critica tan a menudo como sea posible.
Veneno No. 2: Habla más de lo que escuchas
Cómo
aplicarlo: Cuando tus amigos necesiten alguien que les escuche, dales una
cucharada de su propia medicina. Róbales el centro de atención. Interrúmpeles y
deja que no terminen sus frases. Espera el momento en que puedas cortar la
conversación y toma el control. Para añadir más toxicidad, cuando vengan a
desahogarse interrumpe su desahogo al desahogarte tú de sus desahogos.
Veneno No. 3: Guarda los rencores
Cómo
aplicarlo: Nunca perdones u olvides. Mantén vivo el pasado. Trae las viejas
heridas o los viejos errores para discutir, no importa el tiempo que haya
pasado de ello o lo irrelevante que sea para el tema actual. Si ellos te retan
por la irrelevancia de ello, grita más fuerte hasta que cedan y acepten la
falta de lógica de su diatriba y acepten la tuya.
Veneno No. 4: Se cerrado y distante
Cómo
aplicarlo: Mantén siempre las distancias. Mantén tus pensamientos en tu
interior. No pongas sentimiento en tus conversaciones. No permitas que nadie se
te acerque demasiado. Deja que tu distancia y tu frialdad sea un ataque
preventivo contra la posibilidad de que alguna vez alguien te haga daño.
Mantente
estoico en todo momento. No sólo no debes tener puesto el corazón en la mano,
guárdalo en una caja cerrada a temperaturas bajo cero.
Veneno No. 5: Enójate todo el tiempo
Cómo
aplicarlo: Que tu ira sea tu primera y única respuesta a todo lo que no te
gusta. Saca todo fuera de proporción mientras estás en ello. Sobreactúa y
grita.
Para unos
puntos de bonificación adicionales usa palabras obscenas. Si eres realmente
bueno y ellos se quejan acerca de tu constante enojo entonces condénalos por su
insensibilidad.
Veneno No. 6: Evita decir “Por favor” y
“Gracias” y “Lo siento”
Cómo
aplicarlo: Sé más amable con los extraños que con los amigos. Se grosero,
contundente y exigente, sobre todo delante de los demás para añadir una buena
dosis letal de humillación a la mezcla nociva. Di cosas como “¡Dame eso!” y
“¡Apúrate!”
Niégate a
darles las gracias por cosas que obviamente deberían haber hecho por ti de
todos modos. No hay razón para echarlo a perder después de todo.
Recuerda
que tu objetivo es envenenar la relación por lo que no debes diluir el veneno
con amabilidad. Pero demanda tales sutilezas de ellos para agregarle una toxica
mezcla hipócrita.
Veneno No. 7: Siempre ten la razón
Cómo
aplicarlo: Nunca cedas o trates de ver las cosas desde su perspectiva. Si no
están de acuerdo hazles sentir estúpidos por no estar de acuerdo. Si ellos
insisten en que tienen razón, hazte el herido como si su desacuerdo fuera lo
mismo que una bofetada en la cara o un escupitajo en el ojo.
Ignora el
hecho inconveniente de que tú estás en desacuerdo con ellos tanto como ellos
están contigo. Si gritas lo suficientemente alto y dejas que las cosas crezcan
fuera de proporción entonces ellos probablemente no noten tu inconsistencia.
Veneno No. 8: Oféndete fácilmente
Cómo
aplicarlo: No importa lo que digan y hagan o lo que no digan o no hagan,
interprétalo como un ataque contra el centro de tu propio ser. Trasforma todo
en un juicio hacia tu persona. Sé tan frágil que los demás se vean obligados a
caminar como si hubiera cáscaras de huevo alrededor tuyo.
Mientras
más teman ofenderte mejor. Use frases para cualquiera y para toda situación
tales como: “Esto es sólo una prueba de que en realidad nunca te preocupaste” y
“Vez, sabía que nunca me has apreciado”
El efecto
El
resultado de este tipo de actitudes y comportamientos es la muerte segura de
esa relación a la que puedes estar tratando desesperadamente de aferrarte. De
hecho, parte de tu comportamiento puede ser el resultado de la misma
desesperación, una especie de esperanza inducida de aferrarte a lo que fue una
vez una amistad.
El antídoto
¿Y cuál es
el antídoto? Muy Simple. Deja de hacer esas cosas que envenenan cualquier
relación. Aprende a evitarlas e intenta verlo con claridad. No pongas excusas
pero tampoco te condenas a ti mismo ya que eres humano.
Ahora ve y
trabaja para cambiar los comportamientos o los hábitos que han saboteado tus
relaciones durante demasiado tiempo. Tú probablemente has visto destellos de ti
mismo a medida que ibas leyendo. Toma nota de los comportamientos que reconoces
en ti y trabaja en revertirlas.
Una última
palabra sobre la amistad: no todas las personas son capaces de ser verdaderos
amigos. Su carácter y sus valores pueden ser demasiado débiles. Ellos se ven
afectadas por el egoísmo o el orgullo u otros rasgos que se interponen en el
camino de ser verdaderos amigos.
Si este ha
sido tu caso o si tus relaciones se han perdido más allá de cualquier posible
reparación, aprende las lecciones que te ha enseñado perder dichas amistades y
luego busca nuevos amigos de mejores fuentes.
Pero sobre
todo sé (o conviértete) en el tipo de persona que atrae a la gente buena y
decente. Esto puede significar que tienes un montón de trabajo por delante.
Si te ha gustado este articulo puedes hacer clik en ME GUSTA, en + 1 y de compartirla en FACEBOOK, TWITTER, CORREO ELECTRÓNICO y demás redes sociales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario