“Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que
ya las habéis recibido, y os serán concedidas.”
Marcos 11:24
La oración es una práctica poderosa. Abre las puertas, crea avenidas para que el bien ilimitado de Dios fluya a toda vida.
Al orar juntos, nuestros corazones y nuestras mentes se unen. Nos vinculamos a un nivel espiritual. Cada oración es una bendición para nosotros y para todas las personas que están en nuestros corazones.
Entramos ahora a un momento de comunión callada con Dios …
Somos uno con Dios. Somos uno con la paz infinita.
En estos momentos fervorosos, abrimos nuestros corazones a una conciencia sagrada de Dios en nosotros. Nuestra conciencia se profundiza, calmando nuestras mentes y aliviando nuestras almas.
Dejamos ir cualquier preocupación al entrar a una unidad consciente con Dios. Una paz profunda llena cada parte de nuestro ser.
Descansamos en el silencio … sentimos completa paz … amor incondicional.
Somos uno con lo Infinito; entramos al silencio …
La guía divina nos lleva a nuevas alturas de sabiduría y éxito.
Con mentes armonizadas con el Espíritu, nuestra comprensión aumenta. Vemos con ojos nuevos.
Estamos atentos a la guía divina y permitimos que nuevas visiones de éxito tomen forma en nosotros. Recibimos claridad, inspiración y ánimo.
Atentos al silbo apacible y delicado en nosotros, sabemos qué hacer. Tenemos el valor de actuar según esta inspiración, la motivación para creer en nuestros sueños y la fortaleza para llevarlos a cabo.
Elevando nuestra visión a nuevas alturas, oramos …
Somos seres sanos y sagrados, expresiones de perfección divina.
Con cada respiración, centramos nuestra atención en la verdad de nuestra naturaleza divina.
La luz de Dios nos llena, resplandeciendo en nuestro interior como perfección. Al permitir que esta luz resplandezca por medio de nosotros, somos faros de salud y fortaleza.
Somos sanos y sagrados.
Nuestras almas son alimentadas por la luz divina a medida que regresamos a la oración callada …
Aceptamos la abundancia de Dios que fluye a nosotros y por medio de nosotros ahora.
Estamos receptivos al poder de Dios que obra en nuestras vidas. De esta fuente, fluyen bendiciones ilimitadas.
Tenemos receptividad a la abundancia en sus muchas formas. El amor de la familia y los amigos, la belleza de la naturaleza, el gozo de la creatividad estas expresiones de Dios enriquecen nuestras vidas.
Damos gracias por el bien abundante de Dios y reconocemos cada bendición con corazones agradecidos.
No hay límite para la bondad de Dios; no hay límite para las bendiciones que llenan nuestras vidas. En esta conciencia, damos gracias y oramos …
Unidos en el amor divino, caminamos por una senda de paz.
Con corazones y mentes serenos, respiramos profundamente y visualizamos un mundo de paz.
Permitimos que cualquier sentimiento de dolor o arrepentimiento surja, y luego lo dejamos ir. Nos regocijamos en una nueva sensación de paz en nosotros. Como seres pacíficos, contribuimos con la paz en el mundo.
Enviamos pensamientos de amor y armonía a las personas en otras tierras, recordando amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Unidos en el amor divino, caminamos por la senda de paz al orar …
La oración nos centra en el Espíritu Santo. Este momento de oración ha profundizado nuestras raíces y fortalecido nuestra fe.
Orar juntos fortalece nuestros vínculos humanos. Vemos a la Tierra, a todas las personas y a nosotros mismos envueltos en el amor de Dios.
“Tú eres la Oración …. que tú oras” No hay magia en orar, pero si hay Dios arriba en los cielos y en nuestro corazón que responde a nuestra oración.
La oración y quién la ora son Uno. Para la mayoría de nosotros éste es un concepto difícil de aceptar ya que se nos ha enseñado a pedir y a rogar con un Dios que puede que esté o no a nuestro favor.
Este no es el Dios del Viejo Testamento o el Dios del Nuevo Testamento ni el Dios de ninguna religión o de ninguna enseñanza espiritual.
Hay mucha pero mucha evidencia en la literatura espiritual o religiosa revelando la verdadera naturaleza de Dios. El Señor Jesús, nos enseñó a saber que “
Yo y el Padre somos Uno”. El no quiso decir que Jesús y Dios son Uno pero que el resto de nosotros estamos separados y aparte de la Vida Única que es Dios.
Esto no podría ser nunca verdad y Jesús nos enseñó a conocer la Verdad. ¿Y dónde encontramos a Dios? Dentro de nuestra propia consciencia de unión con Dios es donde nosotros encontramos Todo lo que siempre necesitaremos, Al poner nuestra atención en Dios, el Bien. “
Cuando tú me ves, tú ves al Padre”, dijo Jesús, porque él sabía que somos un reflejo del Uno.
Nuestras creencias en un poder que no sea Dios, es la causa de nuestras creencias en competencia, superstición y en un mundo que nos confronta con retos y luchas, en vez de un universo que nos apoya en todas las cosas.
Jesús enseñó que pedimos y recibiremos, buscamos y encontraremos, tocaremos y la puerta se nos abrirá El enseñó que debemos pedir sabiendo que nuestro Padre siempre escucha nuestras oraciones, Pero debemos pedir de manera afirmativa.
Cuando Jesús fue llamado a sanar a Lázaro, él no oró diciendo “ayúdame Padre, por favor, a sanar a Lázaro, por favor Dios, por favor”. No, él meramente dijo: Juan 11:43 -Y cuando él así habló, él dijo en voz alta, “Lázaro, levántate”.
Esta es la manera en la cual Jesús nos enseñó orar. Hablar con autoridad y dominio sabiendo que cuando hacemos la voluntad del Padre (el Creador de Toda Vida), es que estamos alineados con el Poder y la Presencia que Dios es y por lo tanto no hay nada que temer, nada que dudar, nada nos impedirá recibir aquello por lo que oramos.
Pero debemos crear la convicción tan fuerte en nuestra consciencia que nuestras palabras portan la autoridad de la Verdad, porque es la Verdad la que Sana, Dios es Verdad, y la Verdad es Amor, no la persona que está hablando la Verdad.
“Yo sólo no puedo hacer nada”, dijo Jesús, “Es el Padre que hace el trabajo, el Padre trabaja y Yo trabajo”.
No nos permitamos a nosotros mismos confundirnos y frustrarnos e intentemos forzar los cambios en una situación, condición o circunstancia.
Nosotros no tenemos el poder, Dios es el Poder, el Único Poder y Dios es un Grandioso Poder del Bien. Pero el Bien debe ser siempre para el Bien de Todos y no el medio para un fin egoísta.
Debemos estar preparados después de orar para movernos en la dirección del resultado de la oración.
Esto puede requerir que obtengamos más conocimiento, llegar a ser más amorosos o auto-desafiarnos a ser más y a hacer más de lo que no hemos hecho nunca antes, como sólo Dios puede hacer para nosotros, lo que Dios puede hacer a través nuestro.
A medida que nos movemos en el sentido de nuestras oraciones, debemos saber que Dios se está moviendo con nosotros. Afirmemos con frecuencia que “Dios me ha llevado a eso, Dios me guía a través de ello”, a medida que nos movemos en la consciencia de este entendimiento, nos estaremos moviendo con la “experiencia de Dios”
Para llegar a la convicción de fe para saber, y saber que sabemos, debemos cultivar una “auto-imagen” de la “imagen y semejanza” de la naturaleza de la “imagen” que Dios tiene de nosotros.
Debemos abrigar y nutrir la “idea” de que somos perfectos, íntegros y completos, ahora.
No perfectos, íntegros y completos en el futuro o algún día más tarde, sino Ahora mismo, en este momento, porque en Verdad lo somos. Nuestras ideas que disminuyen nuestra imagen de perfección son sino conceptos de nuestra mente que ha estado conformada con la idea del mundo de perfección.
Esta no es la manera de Dios, o la manera del Espíritu. “Ahora él es tiempo establecido, hoy el día de mi
Más increíble buena suerte”. El día que aceptamos nuestra perfección y cambiamos nuestra mente sobre quién y qué somos y nuestra misión, es el día que nuestra más increíble fortuna, suerte empieza a despertar en nuestra vida, Hoy es perfecto. Hoy es el día.
Sepamos que a medida que nos movemos, Dios se está moviendo con nosotros.
Sostengamos y Mantengamos la idea de que Dios es nuestro Todo en Todo.
Si te ha gustado este BLOG, siéntete LIBRE de hacer clik en ME GUSTA y
de compartirlo en FACEBOOK, TWITTER, CORREO ELECTRÓNICO y demás redes sociales

No hay comentarios:
Publicar un comentario