mi bloc está dedicado a mujeres coherentes y maduras, que no van por la vida de nada,
que no representan roles, simplemente son mujeres y se sienten orgullosas de
serlo, no necesitan leyes que las defiendan porque saben defenderse por sí
mismas. creen en ellas y en sus capacidades.
es decir,
escribo para mujeres que no han querido ser hombres, que valoran sus talentos
innatos, y han aprendido a usarlos con maestría, sin estar continuamente
comparándose con otros ni con otras. porque han aprendido que la que se compara
es porque no es capaz de ver en sí misma sus cualidades, sino que las ve
reflejadas en los otros, y aspira a tener lo que en realidad ya tiene.
las mujeres
de éxito son mujeres normales, en el sentido que no pretenden ser superwoman:
la mejor ejecutiva, la mejor esposa, la mejor madre, la mejor hija, la mejor
amiga. ¡venga ya! todavia alguien se sigue creyendo que eso es posible.
te
confesaré algo, yo me lo creí un tiempo, luché con todas mis fuerzas por ser la
mejor en todo, ¿y sabes que me ocurrió? que dejé de vivir mi vida, y
simplemente existí. un día mí cuerpo empezó a hincharse, sin ninguna razón
fisiológica, los médicos simplemente alcanzaron a decir que tenía estrés y me
recetaron ansiolíticos. me miraba al espejo y me veía cada día más gorda, me
costaba caminar, me arrastraba por la vida y no lograba encontrarme, estaba tan
deprimida que a la fuerza tuve que bajar mi ritmo de trabajo.
eso fue lo
que me hizo darme cuenta que no estaba en realidad viviendo mi propia vida,
estaba corriendo una carrera que no era la mía, estaba queriendo encajar con un
prototipo de mujer perfecta de esas que nos enseñan constantemente en
televisión, que hoy soy consciente que nada tienen que ver conmigo, ni con
ninguna mujer, pues son meros personajes de ficción. llegar ahí sin matarse no
es posible.
poco a
poco, fui dedicándome tiempo a mí, a conocer lo que yo realmente necesitaba
para llevar una vida plena, y empecé gradualmente a atender lo que yo
necesitaba, desterré la conjugación “tengo que…” “debo…” y empecé a practicar
el “yo quiero…” y el “yo necesito…”. no te voy a engañar, el trabajo no fue
fácil, me llevó mi tiempo, mucha disciplina y mucho esfuerzo, pero hoy soy
dueña de mi vida, hoy vivo la vida que yo he elegido.
por eso mi
gran lucha es que dejemos de ponernos esos objetivos y/o ejemplos de mujer, tan
ficticios, tan artificiales. la mujer con la que yo trabajo, hace cada cosa lo
mejor que puede, sin pretender ser la mejor. es una mujer que aprende a ser
realista. la mujer con la que yo trabajo quiere saber lo que necesita y yo la
llevo a que lo atienda. la mujer con la que yo trabajo aprende a cuidarse, y a
ponerse ella la primera de su lista. ha aprendido a practicar el egoismo sano,
pues sabe que si ella no está bien, no puede estar bien para los demás, sabe
que bajo el estrés es fácil perder los papeles y decir lo que no quiere decir,
y luego sentirse muy culpable; por eso primero siempre se ocupa de sí, de lo
que necesita, se cuida atendiendo las necesidades de su propia lista. luego si
quiere, cuida al otro.
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