La gente
exitosa está repleta de fracasos, pero a pesar de eso pudo salir adelante”
comenta David Fischman en la presentación de su último libro sobre liderazgo,
desarrollo e innovación empresarial: “El éxito es una decisión”, un título
bastante sugestivo y convincente que todo emprendedor debe tener siempre
presente.
En donde se trata de alentar e instruir a miles de hombres y mujeres
que año tras año se lanzan al mundo de los negocios en nuestro país con el
objetivo de crear riqueza y que muchas veces fracasan porque no cuentan con la
preparación adecuada para manejar las circunstancias adversas que se presentan
en su camino.
Ya que se requiere de constancia, persistencia, perseverancia
además de conocimientos, habilidades técnicas, científicas y profesionales para
lograr el objetivo.
En tal
sentido consideramos que el aporte de este singular libro, producto de más de
catorce años de continua investigación en el campo empresarial, que con un gran
esfuerzo ha realizado el autor, es una contribución que alienta a la apertura
del debate e intercambio de ideas para exigirnos en hallar la verdad: ¿cuál
debe ser el verdadero camino del líder empresarial, que en estos momentos,
nuestro país necesita con gran urgencia, para poder impulsar el desarrollo
económico sostenido y sustentable en una coyuntura positiva que nos ha tocado
vivir?.
Y decimos ello, porque nos preocupa sobre manera las declaraciones
vertidas últimamente por el Ministro de Economía y Finanzas Luis Miguel
Castilla, a través de la cual lamentó la baja productividad de las empresas del
país, asegurando que es equivalente al 20% de la generada por firmas
estadounidenses. Señalando que el mayor
déficit se encuentra en las MYPES y PIMES. Las empresas que emplean al 80% de
los trabajadores. (El Comercio “Portafolio Económico”
Estas
declaraciones resultan alarmantes porque creemos que se debe a un bajo nivel de
gestión, cuya responsabilidad recae principalmente en los directivos
empresariales. Es decir en los líderes.
Constatando que nos falta forjar y
consolidar una organización sólida de líderes gestores empresariales altamente
calificados y de primera línea, para tener competitividad y medir fuerzas en un
mundo globalizado. En tal sentido, hay que felicitar la publicación del libro
de Fischman, así como los talleres continuos que viene realizando para superar
esta dificultad, el esfuerzo y dedicación del BCP y la Pontificia Universidad
Católica del Perú, en organizar programas de capacitación “Empresarios de
Éxito” con inversiones que superan los US $150.000, que vienen constituyéndose
en un éxito en el sector Pymes.
Además vale
resaltar el espíritu emprendedor de nuestros miles de conciudadanos que
apuestan por el desarrollo del país, a ellos hay que transformarlos de
emprendedores a empresarios profesionales altamente calificados, dándoles un
entrenamiento riguroso y exigente, alcanzándoles las herramientas mas sofisticadas tecnológicamente existente en el mercado, a
fin que sean altamente competitivos.
El
conocimiento y el desarrollo de habilidades y destrezas del conductor, en el
manejo integral de la dirección estratégica de un negocio y/o de una empresa,
micro, pequeña o mediana son de suma trascendencia.
De la forma como esté
preparado y entrenado quien conduce una empresa, dependerá el éxito. Esta
situación, tiene que ver también con el valor, la moral y la sociología del
líder, con su ardiente deseo de ser mejor, con su constancia y su perseverancia
y audacia para lograr sus objetivos. Allí radica la importancia y trascendencia
que “el éxito es una decisión”, porque al final todo lo que se haga o deje de
hacer es por decisión humana.
Es el ser humano, quien decide actuar o no,
atreverse o no, arriesgarse a cruzar el río o quedarse sentado en la orilla
solamente contemplando. Por ello, con mucha razón dice Fischman “sólo si se
cree en algo se alcanza el éxito”, es una verdad absoluta, ya que es el inicio
de una lucha por alcanzar un objetivo que no sabemos cuanto tiempo demorará en
lograrlo, por mas que nos pongamos fechas, ya que estas sólo son referenciales.
De allí la importancia de la perseverancia, la constancia, la insistencia, sin
que estas sean confundidas con el fanatismo, la terquedad y la necedad,
contrarias a la convicción verdadera y sincera. Ya que muchas veces hay que
cambiar los objetivos o modificar los rumbos y las estrategias, pero estas sólo
se lograrán con estudio permanente y constante. “El sabio estudia, el fanático
sigue ciegamente”, reza un dicho. Esta aclaración la consideramos necesaria
para alcanzar el éxito ya que todos los hombres soñamos con ello.
Asimismo,
es necesario señalar que es uno quien fabrica su suerte. Efectivamente, la
suerte no existe, salvo para aquellos que creen tenerla y actúan con gran
decisión, valor y coraje y arriesgan a cada momento muchas veces todo por
alcanzar un objetivo y naturalmente que la mayoría de veces lo consiguen.
Por ello es
necesario que siempre tengamos presenta que el “éxito es una decisión” y verán
como sus logros van en aumento. Pensar y actuar de manera constante y
perseverante es el fondo del éxito, proponiéndose objetivos claros, concretos y
precisos. Adelante ¡el mundo es de ustedes!
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