El ser
humano, a semejanza de su Creador , es depositario de un bien grandísimo que
debe explotar al máximo en la medida de sus posibilidades, este bien es la paternidad .
De la misma
forma que para un profesional lo mejor que le puede pasar es el ejercicio de su
profesión (para un médico ayudar a conservar la vida a la mayor cantidad de
personas posibles, para un carpintero hacer todas las hechuras de madera a su
alcance) para una persona llamada al "matrimonio" y a transformar ese
"matrimonio" en "familia", lo mejor que le puede pasar es
concretar ese objetivo siendo padre. Es más, serlo todas las veces que le sea
posible; sabiendo que al igual que en las simples profesiones el ejercicio de
la vocación humana a la paternidad está condicionada por una cantidad de
factores (de salud, económicos ,etc.).
En una
sociedad que parece seguir el viejo dicho de: " plantar un árbol, escribir
un libro y tener un hijo" como formula para realizarse, ve la paternidad
como un hecho que solo sirve para decir que en la vida uno ha hecho de todo. Es
más , se ve a los hijos como una carga demasiado pesada a la que los padres son
dignos de compadecer, o cuantas veces hemos escuchado que a quien se ha salido
del libreto de uno o a los sumo dos hijos se le ha dicho ¿¿¿que ...cuantos???,
¡¡¡ pobre que trabajo !!! .Sin embargo estas mismas persona son las que después
confiesan que les gustaría haber tenido más hijos pero que justamente para no
entrar en la frase anterior no lo hicieron. (claro que nunca pensaron así de su
profesión que le insumía 12 horas diarias, dolores de cabeza, estrés,
amarguras, trasnochadas, etc. pero bueno, eso era por dinero, para
"vivir" pero ese mismo "trabajo" hacerlo ¿por una
persona...?).
La sociedad
nos a amputado la paternidad después de el primer par de hijos con el
anticoncepcionismo y el consumismo, y ha llevado a que el reducido número de
hijos no de lugar al ejercicio de la "paternidad adoptiva" dejando
lugar solo a la biológica y relegando la adopción a un segundo plano, solo para
aquel que no pude hacerlo biológicamente.
De esta
forma se ha llegado a considerarla como algo alternativo, cuando no queda más
remedio, algo de "segunda". Cuando en realidad debería entrar en la
cabeza de toda persona llamada a la paternidad como una forma amplia de ejercer
la paternidad y como una posibilidad que anhelaría concretar si se tuviera
posibilidad. Antiguamente, en las familias, entre los hijos que se tenían
siempre había lugar para los "hijos de crianza" ,niños que se
agregaban a la familia ante alguna circunstancia.
Una pareja
que considerara toda la paternidad y no solo la biológica imitaría a "Tata
Dios" en su calidad de "Padre adoptivo" y le sería mucho más
fácil asumir una posible infertilidad y los llevaría incluso a no desear
esperar hasta último momento para adoptar. Es mas, tampoco le verían sentido a
recurso extraordinarios (como fertilización in vitro, donaciones de esperma,
etc.) ya que no verían frustración en tener que ejercer su paternidad a través
de la adopción solamente.
Si se le
encontrara el verdadero valor a las cosas veríamos que un TV, un auto ,una
video, un bien o simplemente una vida sin "trabajo" valen lo que un
hijo. Si esto sucediera, todos "invertirían" en hijos y no en confort
o "tiempo para mi".
Pero esto
solo se suele apreciar cuando la persona está ya avanzada en edad y el auto, la
video ,el "tiempo para mi" se han puesto viejos, se han ido, y
desearía la llegada de los hijos con los nietos para llenar las solas horas de
la vejez o la necesidad de ayuda ante la enfermedad, etc. y a los que los
bienes adquiridos no pueden suplantar ,¿no?.
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