Pregúntate
honestamente, ¿Cuándo fue la última vez que realmente me sentí abrumado de
felicidad, libertad y gratitud? Si no lo puedes recordar entonces seguramente
estas aferrado a algunos resentimientos.
Cuando se
trata de lidiar con otras personas muchos de nosotros nos encontramos oscilando
de forma impotente entre la ira y el miedo. Constantemente tratamos de
encontrar soluciones rápidas para aliviar momentos de rabia ciega y aliviar
pensamientos de ansiedad.
Sin embargo estas “soluciones” son por lo general más
que soluciones temporales que nos permiten sobrellevar un día más. Mientras
tanto la raíz del problema continúa latente y empeorara hasta que no podemos ni
siquiera volver a lidiar con ellos.
Pero ¿Qué
pasaría si descubres que hay una manera permanente y duradera de sentirte menos
enojado, temeroso y finalmente poder recuperar el control?
A esto se
la llama liberarse del resentimiento.
Así es como
funciona: el resentimiento, la ira y el miedo están todos conectados. Llegamos
a estar atrapados en un ciclo de obsesiones al tener miedo del futuro, al estar
enojado en el presente y al estar lleno de resentimiento por nuestro pasado. El
antídoto contra el miedo es la fe, el remedio para la ira es el amor y la
solución al resentimiento es la aceptación.
¿Qué es el
resentimiento?
Básicamente
el resentimiento es cuando una persona tiene actualmente sentimientos de
malestar hacia otra persona o lugar a causa de una injusticia real o
imaginaria.
Una de las
razones del porque es tan difícil de deshacerse de los resentimientos es debido
a que hay muchos consejos inadecuados sobre cómo tratar con ellos. Amigos
exasperados te pueden decir “supéralo ya”. Los terapeutas pueden decirnos que
simplemente los “dejemos ir”. Otras personas pueden decirnos “olvídalo” o la
frase más inútil, “el pasado es el pasado”.
Puedo
decirte con seguridad lo que no debes hacer con tus resentimientos:
1.
Ignorarlos
2. Luchar
contra ellos
3.
Pretender que no te afectan
4. Tratar
de olvidarte de ellos
A cambio
debes hacer lo siguiente:
1.
Enfrentarlos
2.
Sentirlos en tu interior
3. Aprender
a lidiar con ellos
4. Curarte
de dichos resentimientos
Fingir no
funciona cuando se trata de esos sentimientos cimentados profundamente que
tenemos sobre personas o situaciones. Pero lidiar con ello es ciertamente más
fácil de decir que de hacer.
¿Cómo
aceptar lo que sucedió en el pasado?
Antes de
empezar a hacerle frente a tus resentimientos debes saber lo siguiente:
1. Esto es
un proceso
2. Puede
empeorar antes
de que realmente mejore
3. Se
requiere una gran cantidad de
buena voluntad y una mente abierta
Los
resentimientos son los sentimientos negativos que pueden haberse estado
acumulando durante años. Durante ese tiempo ellos pudieron haber hecho un daño
significativo a tu capacidad de interactuar con el mundo. Sé que suena
dramático pero a menudo son cosas que han ido aumentando de tamaño y pueden estar
arraigadas profundamente en tu interior.
No esperes ser capaz de lanzar un
grito y de repente ya se han ido. Tú debes saber que te estás embarcando en un
largo viaje que probablemente sea doloroso pero el destino a dónde vas a llegar
vale totalmente la pena.
De acuerdo,
aquí tienes lo que hay que hacer.
Sigue estos
4 pasos para poder dejar de lado los resentimientos:
Primer
Paso: Escribe una lista de todas las personas a las cuales tienes aun
resentimientos. Si haces esto verdaderamente de forma sincera entonces la lista
debería ser bastante larga. Incluye Cualquier Cosa que te produzca
automáticamente una sensación negativa. También puedes incluir lugares e
instituciones (una escuela a la que asististe o un aeropuerto en donde tuviste
una mala experiencia), nada es demasiado trivial o demasiado pequeño para no
ser tomado en cuenta.
Segundo
Paso: Al lado del nombre de cada persona que escribiste en la lista pon lo que
hicieron para hacer que te generaran un gran molestar. De nuevo, nada es
demasiado pequeño o trivial. Si te molesta tu jefe, a lo mejor puede ser porque
esa persona siempre te da plazos irrazonables, o podría ser simplemente porque
no le gusta tu pelo.
La razón para el resentimiento no tiene porque “tener
sentido”, sólo tienes que ser honesto. Aquí es donde las cosas realmente se
ponen difíciles y podrías sentirte peor de lo que te sentías antes de empezar.
Trata de tener fe en que el resultado final valdrá la pena porque así va a ser.
Tercer
Paso: Ahora escribe a que parte de tu vida te está afectando cada
resentimiento. Si te molesta un viejo profesor que te hacía sentir inferior
entonces podríamos decir que afecta a tu autoestima o confianza. El punto es
llegar a ser muy consciente de las formas específicas en que el resentimiento
está afectando tu identidad y tu capacidad para sentirte seguro y amado.
Cuarto
Paso: Junto a la razón o el motivo del resentimiento vas a anotar lo que has
hecho por tu parte. Es decir como tú has contribuido con el problema. Volviendo
con el ejemplo del jefe, en este punto ya has establecido que te resientes de
tu jefe porque te molesta por sus plazos poco razonables. Tu parte en este
problema podría ser que nunca le has hablado sobre cómo llevar tiempos más
realistas.
Aquí es
donde es importante la honestidad y la voluntad. Tú debes ser honesto acerca de
tu parte y debes estas dispuesto a admitirlo. De lo contrario vas a seguir
atascado en tus resentimientos.
Libérate de
todo
A partir de
este momento tú debes ser capaz de tener una imagen clara sobre a qué personas
le tienes resentimiento, por qué estás resentidos con ellos, las formas como
esto afecta tu vida negativamente y la parte que tu juegas en todo esto.
Al
lograr comprender tus resentimientos por haberlos desglosados en papel va
iniciar un proceso de evolución en ti de una persona que vive constantemente en
un ciclo generalizado del resentimiento, miedo e irá a una persona que puede
identificar el origen real de sus sentimientos y trabajar en áreas específicas
que quiere solventar.
El
propósito de este trabajo escrito es experimentar la libertad de dejar ir los
secretos, los miedos y las mentiras que hemos estado sosteniendo y conseguir
que estas cuestiones salgan fuera de nuestras cabezas y queden sobre el papel.
Lo que hagas con ese papel dependerá de ti. Algunas personas optan por
compartirlo con un amigo de confianza, otros lo queman como un gesto simbólico
de haber renunciado a esos sentimientos.
A
diferencia de una costosa terapia, esto no te costará nada más que el simple
precio de un lápiz y un papel. ¿Qué tienes que perder?
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