Hay una parte de ti que aún no ha visto tus mejores días, esa parte tuya sabe que existe un gran poder en ti, de igual forma que tu mente racional insiste en que no sabes. Tu parte divina y la de muchos miles de seres humanos está despertando y siendo lo suficientemente extraordinaria como para decir: “Sé que hay algo mucho más grande en mí. He sentido su movimiento, pero no sé cómo acceder a ello. No se cómo hacer a un lado mis dudas. En verdad no sé cómo hacer a un lado mi mente racional”.
Bueno, todos y todas sentimos eso como un bloqueo. El único bloqueo que tenemos está en nuestra falta de rendición, en nuestra habilidad para rendirnos y dejar de luchar y en nuestra habilidad para apoyarnos a nosotros mismos/as incluso ante las dudas de nuestras neuronas. “Si te puedes apoyar en medio de tus dudas abres una brecha en el bloqueo y entra una luz en ti que procede de tu alma y que se llama amor…”
Para poder amarte tienes que liberarte de la culpa. La culpa es una de las razones por la que estamos atrapados en la rueda de las reencarnaciones. Es fácil señalar fuera y decir: “Es tu culpa”, pero una persona evolucionada sabe que ella misma es la que crea su propia vida. Esto duele, pero es decir: “Yo cree esta vida y soy totalmente responsable de cada cosa que he hecho. Nunca más echaré la culpa a los pies de nadie. Soy yo”.
Eso es liberador. ¿Y por qué? Porque en el mismo momento que lo reconocemos estamos afirmando que somos creadores, y lo somos. Somos Diosas y Dioses olvidados por nosotros mismos.

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